Rumbo a una fiesta en las calles de Sumpango para conservar el medioambiente
Rumbo a una fiesta en las calles de Sumpango para conservar el medioambiente
Con el propósito de reflexionar sobre el cuidado medioambiental, los participantes del Anticéntrico en Sumpango elaboraron un pasacalle que recorrerá el casco urbano para sensibilizar sobre la importancia del reciclaje en la comunidad. La propuesta grupal marcará además el cierre de nuestra primera temporada de talleres en el municipio.
El viento se torna más abrasivo durante los últimos días de octubre, y en Sumpango, este se trata del mejor precedente para llevar a cabo la celebración anual de los barriletes. Para los integrantes de El Anticéntrico, el cielo despejado y el aire fresco de la época también resultan ser un buen augurio.
Estas condiciones climáticas facilitarán –idealmente– el recorrido que busca hacer el pasacalle que los vecinos integrantes del taller han trabajado durante las últimas semanas. También comprendido como un títere gigante –ya que será manipulado por varios integrantes–, el pasacalle tomará forma del tacuazín-colibrí que hace unas semanas se ilustraba en el nuevo mural de Sumpango.
Para la elaboración de la propuesta narrativa que abraza al pasacalle, los integrantes del Anticéntrico discutieron sobre problemáticas de la comunidad sumpanguera que les resonaran por igual. Casi al unísono, respondieron que la basura se ha convertido en un tema frecuente en el casco urbano.
Con el propósito de reflexionar sobre el cuidado medioambiental, los participantes del Anticéntrico en Sumpango elaboraron un pasacalle que recorrerá el casco urbano para sensibilizar sobre la importancia del reciclaje en la comunidad. La propuesta grupal marcará además el cierre de nuestra primera temporada de talleres en el municipio.
El viento se torna más abrasivo durante los últimos días de octubre, y en Sumpango, este se trata del mejor precedente para llevar a cabo la celebración anual de los barriletes. Para los integrantes de El Anticéntrico, el cielo despejado y el aire fresco de la época también resultan ser un buen augurio.
Estas condiciones climáticas facilitarán –idealmente– el recorrido que busca hacer el pasacalle que los vecinos integrantes del taller han trabajado durante las últimas semanas. También comprendido como un títere gigante –ya que será manipulado por varios integrantes–, el pasacalle tomará forma del tacuazín-colibrí que hace unas semanas se ilustraba en el nuevo mural de Sumpango.
Para la elaboración de la propuesta narrativa que abraza al pasacalle, los integrantes del Anticéntrico discutieron sobre problemáticas de la comunidad sumpanguera que les resonaran por igual. Casi al unísono, respondieron que la basura se ha convertido en un tema frecuente en el casco urbano.
Luis Fernando Gómez de 68 años, quien ha sido parte del taller artístico, cree que es pertinente hablar sobre la forma en que se desecha la basura en la comunidad desde un lenguaje lúdico como el del títere que elabora junto a sus vecinos.
“Es muy común que las personas tiren su basura en la calle, aparte que da un mal aspecto al lugar, provoca que haya moscas y mucha suciedad. Con este pasacalle despertaremos la consciencia en las personas y tendremos la oportunidad de hablar sobre el reciclaje”, cuenta Luis Fernando quien además es secretario del COCODE de la Colonia Vistas del Sol en Sumpango.
“No es común ver títeres como este en Sumpango y por eso creo que será una forma divertida de denunciar algo que nos molesta como vecinos del pueblo”, comparte también Paola Juracán de 34 años, quien ha formado parte de los talleres desde hace cinco meses.
La idea del pasacalle consiste en reivindicar el espacio público no solo desde la aparición del personaje, sino desde la actuación que le acompañará por parte de los integrantes del grupo, quienes además llevarán botes para recoger basura.
Durante los últimos meses, en los talleres del Anticéntrico se han desarrollado espacios para la expresión corporal mediante técnicas de teatro, con el propósito que los participantes pudiesen identificarse desde el movimiento.
Dicha experiencia buscará dar forma a dos escenas que girarán alrededor del tacuazín-colibrí. Para complementar la idea, cada una de las personas en el grupo portará una máscara con la figura de un animal a su elección.
“Yo elegí un conejo porque es una especie tranquila, silenciosa y muy ágil”, dice Paola Juracán. Por otro lado, Luis Fernando cuenta que, durante la presentación, él personificará a un oso. “Durante la obra seré el animal que tira basura en la calle. Al ocurrir esto, los demás animalitos se enojarán y me pedirán que no lo haga”, explica el vecino sumpanguero.
Más allá de la reflexión sobre lo que puede implicar la contaminación y las pocas nociones sobre el reciclaje en el municipio, los integrantes del Anticéntrico también se sumergieron en la elaboración del títere pasacalle durante seis sábados consecutivos.
Para que el tacuazín-colibrí naciera, fue necesario experimentar con cartón, papel maché, pliegos de nylon, goma y bambú. Así, resultó plasmado en un notable títere de 4 x 6 metros, que además tiene alas que simulan los flecos presentes en los barriletes de Sumpango.
Sus colores remiten a los mismos del diseño que puede observarse en el muro que da la bienvenida al parque central de Sumpango, y para darle vida, fue necesario el espíritu creativo de los integrantes del taller.
Para Paola Juracán, lo más emocionante de este proceso ha sido conectar con sus vecinos. “Me ha gustado trabajar con ellos porque desde una forma divertida estamos creando algo necesario que además nos saca de la rutina”, apunta.
“Lo que más me ha gustado del proceso ha sido pintar y revolver colores. También me ha llenado ver cómo fuimos planeando la figura. Solo una vez he visto un títere pasacalle y poder hacerlo es algo que me emociona. Creo que es muy llamativo y alegre, sobre todo por lo que estamos presentando”, cuenta Michelle Larias de 14 años.
Lejos de su corta edad, Michelle se expresa seria y comprometida con el tema del que trata el pasacalle, puesto que aborda un tópico preocupante no solo para Sumpango, sino para el mundo.
Sobre el valor de entender el reciclaje y cuidado medioambiental, la joven dice: “Creo que el pasacalle ayudaría concientizar a las personas que logren verlo. Con esto podremos recordarles a las personas que las calles no son un basurero”.
¿Es posible hablar sobre un tema tan preocupante desde una lenguaje festivo y colorido? El proyecto de los integrantes en Sumpango parece afirmarlo incluso antes de salir a la luz.
“Para nosotros es de admirar el trabajo que hemos hecho. Aquí en Sumpango es común que se tire basura, pero debemos cuidar el planeta porque gracias a él existimos, aunque parece que más bien estamos dañándolo”, apunta Michelle.