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Proyección de ‘Agua, La Sangre de la Madre Tierra’ en la organización Creamos

Vernos desde otras historias: El día que el cine llegó al Relleno Sanitario

Vernos desde otras historias: El día que el cine llegó al Relleno Sanitario

El documental ‘Agua, La Sangre de la Madre Tierra’ de Pepe Orozco y Ameno Córdova cuenta una historia de luchas, pero sobre todo, invita a la reflexión sobre la importancia de las distintas voces en un mismo territorio.

Se apaga la luz en uno de los salones de clases dentro de la organización Creamos, ubicada a menos de 10 metros de la entrada principal del relleno sanitario en la zona 3.En la oscuridad, algunos niños buscan acomodarse junto a sus mamás; mujeres de distintas edades que son conocidas en Creamos, donde han llegado a involucrarse en procesos de formación académica y artística durante los últimos años. Hoy las mujeres no llegaron al salón para recibir clases, sino para acercarse a otros mundos gracias al cine.

Varias voces susurran mientras otras intentan decir que se haga silencio. Pronto dará inicio la película. La clase está a oscuras pero pueden percibirse fácilmente los rostros de las mujeres, los niños, algunos jóvenes y otros invitados que han llegado curiosos por ver  Agua, La Sangre de la Madre Tierra, un documental estrenado en 2019, y que por primera vez se presenta de forma pública y grupal en la comunidad del relleno sanitario.

La oscuridad en el aula duró apenas unos minutos. De repente, una de las paredes se ilumina y dentro del plano que proyecta la cañonera aparece deslumbrante y salvaje el Río Cahabón. Las espectadoras, los niños y los jóvenes dentro del salón se encuentran ahora en Alta Verapaz a unos 295 kilómetros de la zona 3. 

Por algunos segundos se escucha solo la corriente del agua. Ya no hay susurros. Toda la atención se ha dirigido a la pared del aula. De pronto, la escena del río es intervenida por la voz del maestro y dirigente comunitario maya q’eqchi’ Bernardo Caal, quien introduce el documental explicando varios detalles geográficos sobre el río, pero también habla sobre la intervención de este a cargo de los proyectos hidroeléctricos. 

 

"Hoy las mujeres no llegaron al salón para recibir clases, sino para acercarse a otros mundos gracias al cine."

Agua, La Sangre de la Madre Tierra es un documental que explora mediante varios testimonios, los motivos y las consecuencias de la organización comunitaria impulsada por Caal en defensa del Río Cahabón; afluente que resultó alterado en 2015 mediante la construcción del mega proyecto hidroeléctrico Oxec.

El Río Cahabón, entre los más extensos del norte, es considerado por la población q’eqchi’ como otro de los espacios sagrados que refieren a la identidad territorial colectiva, por lo que su defensa no ha sido para menos.

Esta convicción llevó a que desde 2015, los pobladores del área, motivados por el entusiasmo y la indignación del profesor Bernardo Caal se organizaran, denunciaran y protestaran sobre los avances de la construcción hidroeléctrica.

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El Anticéntrico ha funcionado como un espacio de conocimiento desde las expresiones artísticas

La organización se reforzó cada vez más, pero en 2018, una acción judicial buscó asfixiar la defensa comunitaria del Río Cahabón. Ese año, el Estado guatemalteco ordenó la detención de Bernardo Caal, quien fue acusado por detenciones ilegales y robo agravado durante una protesta contra la construcción en una de las plantas hidroeléctricas.

Parte de esa historia fue plasmada durante los 44 minutos de Agua, La Sangre de la Madre Tierra, una pieza audiovisual desarrollada por los guatemaltecos Pepe Orozco y Ameno Córdova.

“Era necesario relatar lo más cercano posible a los hechos y fue así como nos acercamos a la comunidad para realizar el documental y mostrar lo que estaba sucediendo”, cuenta Pepe, quien asegura que durante su carrera ha realizado documentales con Ameno, ambos motivados por la empatía hacia las luchas y las resistencias de los pueblos originarios.

Cuando en Creamos concluyó la proyección de Agua, La Sangre de la Madre Tierra, el asombro podía inferirse a partir del silencio de los asistentes en el aula. La pieza no dejó dudas sobre la gran convicción con la que se contó esta historia desde las voces de Alta Verapaz.

Muchos de los espectadores llegaron al salón sin saber qué verían, y al terminar el documental, se quedaron con un nuevo retazo de la historia en Guatemala.

Una de las asistentes fue Ingrid Guzmán, vecina en la comunidad que colinda al relleno sanitario, y quien asegura no tenía idea de que se iba a tratar el documental, pero que llegó a verlo con la intención de compartir con sus hijos otra experiencia.

Ingrid, de 35 años, no conocía Alta Verapaz y tampoco había escuchado de Bernarndo Caal, pero luego de ver su historia asegura que vale la pena insistir en las creencias que cada persona tiene.

La residente en la colonia Landívar comparte una nueva impresión después de haber visto el documental: “Todos deberíamos luchar por las culturas y lugares maravillosos que tenemos en nuestro país, y para que eso cambie tenemos que empezar por nosotros”, expresa.

 

La organización se reforzó cada vez más, pero en 2018, una acción judicial buscó asfixiar la defensa comunitaria del Río Cahabón. Ese año, el Estado guatemalteco ordenó la detención de Bernardo Caal, quien fue acusado por detenciones ilegales y robo agravado durante una protesta contra la construcción en una de las plantas hidroeléctricas.

Parte de esa historia fue plasmada durante los 44 minutos de Agua, La Sangre de la Madre Tierra, una pieza audiovisual desarrollada por los guatemaltecos Pepe Orozco y Ameno Córdova.

“Era necesario relatar lo más cercano posible a los hechos y fue así como nos acercamos a la comunidad para realizar el documental y mostrar lo que estaba sucediendo”, cuenta Pepe, quien asegura que durante su carrera ha realizado documentales con Ameno, ambos motivados por la empatía hacia las luchas y las resistencias de los pueblos originarios.

Cuando en Creamos concluyó la proyección de Agua, La Sangre de la Madre Tierra, el asombro podía inferirse a partir del silencio de los asistentes en el aula. La pieza no dejó dudas sobre la gran convicción con la que se contó esta historia desde las voces de Alta Verapaz.

Muchos de los espectadores llegaron al salón sin saber qué verían, y al terminar el documental, se quedaron con un nuevo retazo de la historia en Guatemala.

Una de las asistentes fue Ingrid Guzmán, vecina en la comunidad que colinda al relleno sanitario, y quien asegura no tenía idea de que se iba a tratar el documental, pero que llegó a verlo con la intención de compartir con sus hijos otra experiencia.

Ingrid, de 35 años, no conocía Alta Verapaz y tampoco había escuchado de Bernarndo Caal, pero luego de ver su historia asegura que vale la pena insistir en las creencias que cada persona tiene.

La residente en la colonia Landívar comparte una nueva impresión después de haber visto el documental: “Todos deberíamos luchar por las culturas y lugares maravillosos que tenemos en nuestro país, y para que eso cambie tenemos que empezar por nosotros”, expresa.

 

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Muchos de los espectadores llegaron al salón sin saber qué verían, y al terminar el documental, se quedaron con un nuevo retazo de la historia en Guatemala.

Junto con Ingrid también estaban sus hijos Vinicio, de 12 años, y Zuly de 16, quienes no conocían sobre la historia de la organización q’echi’ durante los últimos años.

¿Qué sintieron luego de haber visto Agua, La Sangre de la Madre Tierra? Se les pregunta a ambos. “Pienso en la injusticia que a veces se comete con las personas por ayudar a su pueblo” responde Zuly.

Vinicio prefiere hablar sobre el cine y sus posibilidades. A sus 12 años, asegura que el acercamiento a documentales puede llevar a que las personas de cualquier edad puedan saber qué pasará alrededor. “Conocer la historia de otras personas puede ser de gran importancia para enterarnos de lo que sucederá en un futuro”, asegura. 

Que Agua, La Sangre de la Madre Tierra haya sido proyectado de forma pública en un espacio como el relleno sanitario no es vano. Pepe  Orozco, considera como valioso el que puedan verlo otras personas “quizás para reducir brechas entre comunidades, para identificarnos y conocer historias cercanas”.

A la vez, el realizador audiovisual considera que es importante que durante estas proyecciones cualquier persona de cualquier edad pueda acercarse a la historia, “sin priorizar ni excluir”.

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Desde Cine Accidental se buscan posicionar nuevas narrativas en espacios cotidianos

La proyección de este documental en Creamos pretendía expandir las nociones sobre lo que implica la organización colectiva frente a un contexto de lucha. Así lo infiere Diego Rosal Cazali, programador de Cine Accidental, quien en alianza con El Anticéntrico ha propuesto compartir un abordaje sensorial mediante la narrativa audiovisual.

“La selección de Agua, La Sangre de la Madre Tierra fue motivada por los procesos comunitarios. Creo que así como en Cahabón, en el relleno sanitario de la zona 3 existen muchas de esas dinámicas. Me pareció interesante mostrar procesos en los que se vieran a personas manifestándose de forma colectiva”, comparte el programador.

Diego señala que la necesidad e insistencia por compartir otras historias mediante documentales o películas puede funcionar para que la información sea más cercana a las fuentes en resistencia, como en el caso de la historia de Bernarndo Caal y la comunidad en Alta Verapaz.

“Es necesario hacer proyecciones porque muchas veces hay películas valiosas que se pierden y no son juzgadas objetivamente. A veces la poca información que suele llegar de una región a otra está muy sesgada o manipulada, pero en este caso, ver todo un movimiento del mismo país, donde la cámara no hace más que documentar y existir sin dar opinión me parece muy importante para poder ver un pedazo del país”, dice Rosal.

 ***

Agua, La Sangre de la Madre Tierra de Pepe Orozco y Ameno Córdova fue proyectada en el marco de las actividades de El Anticéntrico, mediante el Cine Accidental, una plataforma que busca compartir narrativas audiovisuales de forma comunitaria en distintos puntos de Guatemala.

Ciudad de Guatemala, Centro América

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